Muy bien. ¿Cuál es la pega, entonces? Que el amigo se va a vivir a otro sitio y se queda sin conexión, o mis ocupaciones me impiden conectarme, o ya no escribo cartas. Con un amigo de carne y hueso, no tengo más que llamarlo por teléfono y la relación se reanuda como si nada hubiese pasado, como si no hubiese transcurrido el tiempo o mediado distancia. Sin embargo, el ciber-amigo siempre ha vivido una vida independiente de la mía, y tras perder el contacto encuentro que no tengo nada que decirle. He podido echar de menos sus mail, pero esa añoranza no es ni de lejos tan fuerte como se añora la compañía, la presencia física, de los amigos "no virtuales".
Quizá es que yo soy muy rara y muy superficial. Tal vez si yo tuviese una vida interior más rica y fuese más espiritual sabría disfrutar de una relación epistolar y chateadora. Pero, por mucho que me relaje escribir y me pueda desahogar volcando mis frustraciones sobre un folio o un teclado, jamás el relatar mis penas puede sustituir al abrazo que te da la persona que está junto a ti, al pañuelo que te tiende quien te escucha en lugar de leerte.
Siempre he pensado que el roce hace el cariño, que es el trato diario el que nos permite conocer de verdad a una persona, o al menos asumir la imagen de sí misma que esa persona quiere darnos (hasta que no leamos el pensamiento, nos será imposible conocer a nadie), luego me duele pensar en aquella gente con la que cambié tantos mail y tantos mensajes, con quienes compartí tantas horas de chat, y sentir que no los echo de menos como debiera. Por eso me pregunto hasta qué punto eran amigos mis "amigos por Internet".
3.-Entonces, ¿qué haces ahí, imbécil?
Si no me gusta liberar libros, si soy asocial, ¿qué hago frecuentando Fotos divertidas, por qué voy a reuniones de usuarios? Peor aún, ¿qué me hace pensar que lo que escribo puede interesar a personas a quienes acabo de declarar que no puedo considerar reales en el sentido pleno de la palabra?
Confieso aquí y ahora que mi paso por BookCrossing ha cambiado un tanto mi forma de tratar los libros. Ahora compro dos ejemplares, uno para liberar y otro para dejarlo en casa. Comprendo que es egoísta pedir libros y admitir cualquier muestra de amabilidad sin dar nada a cambio y por tanto correspondo en la medida en que puedo. Y si acudo a esas reuniones es porque a veces aparece una persona del tercer tipo, con la que la conversación es fluida. Entonces, el nick se vuelve una persona Fotos divertidas¿y qué nos impide llegar a ser amigos? Tiempo al tiempo...